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Diseño participativo para emprender

Diseño participativo para emprender

¿Quiénes son nuestros clientes potenciales? ¿Cómo los identificamos? 

Toda persona que quiera, o ya tenga, una organización que brinde productos o servicios a la comunidad debe tener en cuenta una pregunta básica de cualquier plan de negocios, ¿Quiénes son nuestros clientes potenciales? ¿Cómo los identificamos? Y las preguntas más importantes ¿que necesitan? ¿Qué puedo ofrecerles yo como emprendedor? O ¿Cómo llego a ellos?

 

Muchas veces estas preguntas parecen innecesarias de ser planteadas, sin embargo aunque parezcan obvias son parte clave de cualquier negocios.

Es aquí cuando podemos optar por varias corrientes para responderlas:

  • La primera corriente, y la más clásica es , lo primero es definir que podemos ofrecer y cómo podemos ofrecerlo, lo segundo es buscar clientes interesados en dicho producto o servicio, el problema de ello es que nuestros productos son genéricos y en general es difícil encontrar un medio efectivo para llegar al cliente. Todas las empresas de servicios de mantención o reparación optan este modelo, gasfitería, electricistas, mantenimiento informático, etc.
  • La segunda corriente afirma lo contrario, es necesario crear aquellos productos que el mercado requiere, y que garantizo que pueden venderse rápido, independiente si dicho producto no es mi fuerte en ese momento, puedo adaptar mi modelo para que lo sea, el problema de ello es que por lo general dicho proceso de adaptación es caro y lleva tiempo para obtener un producto competente a gente que se dedica a producirlo. Una variación de este formato es la retroalimentación desde el cliente para el producto, así adaptar sus mejoras al producto futuro. Las grandes empresas, por lo general, utilizan este modelo de adaptabilidad, sobre todo en las industrias automovilísticas o electrónicas.

Ahora bien, lo que nos acontece en este artículo es la Co-creación y el diseño participativo, que responde a una incógnita muy simple, si yo puedo identificar quienes son mis clientes potenciales (con muchas herramientas para su identificación, no se preocupen la próxima semana les contare de ellas), y puedo identificar qué puedo hacer y cómo hacerlo de manera que produzca beneficios (por lo que debo conocer mis costos principalmente y mis capacidades para producir).

Ahora surge otra pregunta, ¿a cuánto el cliente está dispuesto a comprar el producto? O ¿mi producto les gustara?, aquí aparece una cuestión muy simple y muy lógica, y si creo mi producto en base a lo que el cliente me dice, necesita y está dispuesto a pagar por él. No desde la retroalimentación si no desde la creación base de dicho producto, me garantizo una participación activa y real del cliente, una fidelización de los mismos al sentirse parte de ese producto y sentirse identificado por él, y lo más importante es un precio que él está dispuesto a pagar.

Suena perfecto, y efectivamente en parte lo es, este modelo está usándose mucho para la creación de proyectos de inversión y arquitectura, como el que le dio el Premio Pritzker 2016 (el “Nobel” de Arquitectura) al Chileno Alejandro Aravena por crear viviendas sociales en base a un diseño participativo, con la simple pregunta de ¿Qué quieren sus hogares? ¿Cómo lo harían? Y ¿Por qué lo necesitan de esa forma?

La idea es generar un producto o servicio, diseñándolo con quienes van a consumirlo. A continuación, daré un listado de pasos para poder aplicarlo, y hacer nacer ideas en base a necesidades reales en clientes reales y palpables.

Lo primero y más evidente, es determinar quién o quienes serán mis clientes, o su perfil. Además es necesario tener un contacto con ellos para que la percepción sea fiable. Un grupo de unas 10 o 15 personas está muy bien para comenzar.

Es necesario hacer sesiones de creación, en base a una propuesta, es decir si yo quiero vender y se hacer dulces, proponer las opciones de sabores a los clientes y en base a ello trabajar para definir etiquetas, tamaños, precios, promociones.

NOTA: en estas sesiones es muy normal que el producto se transforme totalmente, pues nuestras decisiones están sesgadas por nuestra percepción sin embargo no necesariamente es la misma del cliente.

  • SEA FLEXIBLE. Otro detalle importante es que debería grabar la sesión y usar métodos creativos para la sesión, por ejemplo el uso de post it con notas de las ideas, cartulinas y plumones para que se escriba, rayen o dibujen las ideas. Entre más cómodos y libres se sientan más sincero será el resultado.

En base a todo lo que recopilaron y aportaron los clientes, tomar decisiones en base a ello, generar una propuesta y hacer una segunda sesión de bajada a los clientes, a ver qué opinan al resultado, luego de ella hacer un reajuste.

NOTA: no siempre son solo dos sesiones, pueden ser más o menos dependiendo del producto, el cliente y otros factores como la edad de los mismos, recuerde ser flexible y que los gustos de las personas cambian a menudo o por situaciones diversas.

Responde las preguntas, ¿en qué punto estoy en este momento con mi negocio? ¿Dónde quiero llegar? ¿Cómo llegare? Y fíjate metas a mediano y corto plazo para ello, en base al objetivo fijado con lo que tus clientes te digan y necesiten.

  • ANIMESE, la clave del éxito es la innovación.

Hay muchas plantillas en internet para hacer diseño participativo, si gustan puedo explicarles a usarlas en un artículo futuro.

 

      Gabriel Sefair Co- Fundador


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